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Festival
del Aeroclub Villa Ocampo 2010
Regresando de Reconquista, hicimos escala en el festival de Villa
Ocampo. Fuimos muy bien recibidos y atendidos y siempre es un gusto
estar en el aeroclub amigo.
El día se presentó espectacular, la asistencia de público fue
masiva, el asado que se sirvió en el almuerzo fue de primerísimo
nivel, y nuestros pilotos dieron buena cuenta de él.
Concurrieron muchos aviones de la zona. Tuvimos el privilegio de
presenciar el pasaje de cuatro IA-58 Pucará (uno de ellos al mando
de Fernando "Dogo" Penza) que nos deleitaron con sus
maniobras.

Eduardo
Silva en el festival de Villa Ocampo.

Pasaje
de Aviones de combate IA-58 Pucará
A primeras horas de la tarde despegó el PA11 con Walter Velázquez
y Darío Sanchez. para su larga navegación de retorno. Una hora
después lo hacian en el Cessna el resto del equipo: Gustavo Dorrego,
Eduardo Silva, Pablo Solian y Aldo Bigatti.

Los
intrépidos en su máquina voladora
Felicitaciones a los colegas de Villa Ocampo, las instalaciones y la
gente como siempre en su mejor nivel. La atención recibida nos
obliga a retornar en el pròximo evento.
Perla
Negra
Es bien sabido que los seguros aeronáuticos no cubren los
siniestros ocurridos en festivales. No hay que buscar mucho la
razón. En estos eventos, por lo general los pilotos tratan de
"lucirse" ante sus colegas y disfrutan del vuelo sin las
"ataduras" del reglamento y el control de tránsito.
Celebran la "libertad" de volar según su antojo sin tener
la más mínima consideración con los colegas. Esto es parte del
folklore. Cabe a los responsables de los eventos ordenar la cosa y
darle los márgenes de seguridad para que no ocurra alguna desgracia
que puede llegar a costar algo irreparable.
Con buen criterio, a veces se instala un equipo de radio y una
persona que ordena el transito dentro del circuito. Esto ayuda mucho
en la medida que los colegas respeten sus indicaciones. La cosa se
complica si a cargo de la frecuencia se pone a alguien a quien la
situación lo supera, sin la debida "cancha" para manejar
la cosa.
Nos tocaron dos situaciones de terror. Apenas aterrizado y rodando
por la pista ya se había puesto atrás otro avión y pedido
autorización para despegar. El controlador lo autoriza, cuando
nosotros todavía estábamos en mitad de la pista.
En otro momento nos autoriza a ocupar y despegar. En ese momento, un
colega en tramo final, en lugar de hacer espera o reducir velocidad,
pide autorización para aterrizar (sobre nuestras cabezas) el
controlador que hace?... AUTORIZA!! y el otro avión que hace?
ATERRIZA!!! pasando sobre nuestro avión que estaba en cabecera y
con la autorización a despegar.

A esto hay que sumarle la intrepidez (irresponsabilidad) de un
triplaza venido desde el Sur de Corrientes, que no dejó maniobra
insólita por hacer.
Eso es lo que nos pasó a nosotros, también hubo aviones sin enlace
radial al que pedía que "le hicieran señas" para que
despegara. Aparentemente este tipo de operación para ellos es
normal, para nosotros es de terror.
Estos sucesos, teniendo en cuenta lo mencionado de los seguros, es
lo que condicionan muy a pesar nuestro, la colaboración que podamos
brindar a los colegas con sus vuelos de bautismo.
Humildemente le pedimos a este buen señor que no acepte esa tarea
para la próxima, o a la directiva que no se lo permita. Su orgullo
no vale tanto como la vida de nadie.
Alcánzame
si puedes
Unas treinta millas antes de destino, pudimos observar al LV-YLT
volando placidamente sobre territorio formoseño. Nos acercamos un
poco para sacar las fotos que compartimos con Uds.


Misión
Cumplida
A las 18 hs. aterrizó el LV-IRB en el aeroclub, unos veinte minutos
después el noble LV-YLT, llevando sus tripulantes a destino como
desde hace mas de 50 años. Terminamos cansados pero muy contentos.
Agregamos muchas millas de experiencia y la alegría de
reencontrarnos con queridos amigos y camaradas.
Hasta la próxima.
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