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Formosa era un pueblo tranquilo y
solariego; corrían los años treinta con la guerra entre el Paraguay y Bolivia
que ensangrentó cruelmente a dos pueblos hermanos, y las noticias del frente de
batalla llegaban tardías y no pocas veces confusas.
Fue entonces que un vespertino
metropolitano hoy desaparecido, "Crítica", enviaba periódicamente al
teatro de la guerra un avión de su propiedad, un Waco biplano potente y
robusto. El piloto de esa aeronave era un correntino aformoseñado, como toda su
familia que aún reside en nuestra ciudad, el "Tape Mauriño",
un aviador excelente que llegó a Comandante de Aerolíneas Argentinas y fue
inspector y jefe de pilotos.
En su tránsito para el campo de batalla a
recoger las noticias y llevar a Buenos Aires la primicia de las fotos, el "Tape"
aterrizaba en Formosa no tanto como escala técnica, sino para visitar de paso a
sus familiares.
Mauriño con su Waco aterrizaba en
un campo llamado por la gente, en virtud del propietario del mismo, "Campo
Parola". No podemos asegurar pero es casi seguro que el avión de Crítica
fue la primera aeronave que aterrizó en Formosa, y el campo Parola, la primera
pista de aterrizaje, que en aquellos tiempos se denominaba como "cancha de
aviación".
Se fue la guerra a Dios gracias, en el año
1939 llegó a Formosa el pavimento y el pueblo comenzó a crecer como ciudad.
El tema de la aviación deportiva era
simplemente anecdótico para nuestro medio, pero sabíamos que las capitales de
provincias y territorios vecinos, Resistencia, Corrientes, Posadas, tenían sus
aeroclubes y que allí se formaban pilotos civiles.
Entonces un grupo de gente inquieta se
movilizó para fundar en Formosa un aeroclub.
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Claro que no era una empresa fácil,
porque no se trataba de una mera comisión directiva. Había que conseguir el
campo adecuado y construir la pista. Después estaba el tema del avión para
dictar los cursos y el hangar para su custodia, el instructor de vuelo y el mecánico;
en fin, un desafío tras otro.
Y la gente aceptó el reto. El doctor Flavio
René Arias, un abogado salteño afincado en Formosa fue el adalid de la
empresa, como fue también hacedor y mentor de muchas cosas importantes para
nuestra ciudad.
Lo cierto es que las condiciones estaban
dadas, y el ideal del Aeroclub Formosa se puso en marcha con su fundación el día
17 de agosto de 1940.
Memoremos, historia y homenaje, a la
primera comisión directiva que nació de esa asamblea de la fundación.
Presidente, Dr. Flavio René Arias,
Vicepresidente, Don Roberto Bravo, Secretario General, Escribano Eduardo
Alemán; Secretario de Actas, Don Celestino Rodríguez; Tesorero, don
Santiago R. Gray, Pro-Tesorero, Don Julio Traynor; Vocal 1, Florentino
Gorleri; Vocal 2, Dr. Antenor Polo; Vocal 3, Rodolfo Gilardón;
Vocal 4, Fenelón Figueroa; Vocales Suplentes, Silvio A. Godoy y Raúl
Alaya; y Revisores de Cuentas, Félix Terazón, Manuel Abuin y
Héctor Gaspar.
Era apenas el comienzo de una ardua labor,
llena de cariño y vocación, y tendrían que pasar cinco años para que se
cristalizara la formación de los primeros pilotos formoseños. Y cosas del
destino, un solo integrante de la primera Comisión Directiva llegó a realizar
el curso y recibió su licencia de Piloto Privado: el Escribano Eduardo Alemán.
Pero lo fundamental era que el ideal
estaba en marcha con una enorme fe por hacer.
HODR - 08/1990 |